lunes, 26 de noviembre de 2012
! Qué bueno, Palermo !
Martín Palermo es pura personalidad, es Argentina. Martín Palermo son ganas de jugar al fútbol, son ganas de olvidarlo todo por entrenar, por jugar, porque llegara el Domingo y disfrutar durante 90 minutos de una droga con forma de deporte.
Martín Palermo, como muchos otros, no empezó de delantero, quería ser portero, como su hermano, "arquero" que dicén allá. Hizo las pruebas en un pequeñito club de barrio en La Plata, la ciudad donde nació, y por cosas del destino el equipo ya tenía porteros, y empezó de delantero. Debutó con 19 años en Estudiantes..pero Palermo es historia de Boca.
Él mismo decía que vivía por y para el gol, que el gol era lo más importante de su vida. Soñaba con él, dormía con él, imaginaba cómo quería marcar ese fin de semana, y sentir el triunfo antes de empezar. Él mismo reconoce que lo más importante de su vida ha sido esa palabra con tres letras. Deslumbró en Boca, dejo con la boca abierta a medio planeta marcándole dos goles al Madrid en 15 minutos y dándole al club de la Bombonera una Intercontinental contra el que en ese momento era la mejor plantilla del mundo.
Vino a España, y fue un jugador más. En Villarreal le recibieron como si fuera un Balón de Oro, tenía algo que atraía a la gente, algo que no muchos futbolistas tienen, que les hace ser admirados sin haber saltado todavía al campo, Martín era personalidad y determinación, el vivía con el gol, y lo transmitía sin necesidad de calzarse las botas, como una especie de conexión magnética con la gente. Sin embargo, la gente se acuerda más de como se partió la tibia y el peroné celebrando un gol con el Villarreal, como le pitaban en el Betis, o que jugando en Segunda con el Alavés no ascendieron por un punto, se esfumó Palermo.
El fútbol está lleno de jugadores de clubes, o de ligas, jugadores hechos para triunfar en un club y no salir de ahí jamás, con una conexión especial con la gente, una relación que hace ser mejor al jugador,y que enciende más a la afición. Jugadores como Henry o como el mismo Riquelme, que representaban a la afición en el campo.
Palermo volvió a Boca y se convirtió en historia, el máximo goleador, aquí le silbaban.
Palermo falló tres penalties en un partido, empecinado, afirmó que sentía la responsabilidad sobre él, y que no se quería acobardar, falló tres veces y no volvió a ser convocado en 10 años, pero asumió su responsabilidad y no se arrepintió. Palermo marcó de cabeza desde 39 metros, le dio una Libertadores a Boca, y cuando nadie pensaba de que podría volver a jugar con la selección, Maradona, el mismo que recomendó su fichaje para Boca, le llamó. Palermo no estaba para ser internacional, tenía jugadores como Agüero, Tévez, Milito, Higuaín.. todos por delante de él. Pero Palermo tenía algo especial, lo mismo que transmite Puyol al Barça, y que en otro equipo no aportaría, pero a su gente sí. Palermo tenía esa determinación para aportar al grupo, la misma que le hizo marcar un gol en el minuto 93 para clasificar a Argentina para un Mundial, solo la empujó, pero que fuera él no fue coincidencia.
La determinación hizo que marcara con 36 años en una fase final de un Mundial, con el portero batido, fácil, pero la misma determinación fue la que le hizo estar ahí y meter la pelota dentro.
Boca Juniors tenía un espíritu distinto con él, y a otros clubes no se lo transmitió, y , para entenderlo, hace falta entender qué es Argentina y cómo es Palermo, un cabezón del futbol, que soñaba con marcar todos los domingos, y acabó siendo el máximo goleador de la historia de uno de los mejores clubes de Sudamérica, no fue por talento, simplemente personalidad. Martín Palermo.
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