"Hay jóvenes viejos, y viejos jóvenes, y en estos me ubico
yo", Salvador Allende siempre fue un gran orador, y político. En la
Universidad de Guadalajara, en México, inició un discurso para la historia con
esta frase. Se definió a si mismo como un viejo revolucionario, de los que
nunca cambian. Un joven es revolucionario por naturaleza, y él siempre lo fue,
un viejo joven, pero el mundo está repleto de ellos, y de muchas clases. No
solo ideólogos, o políticos..el mundo está lleno de personas luchadoras y
aguerridas..como Cristiano Lucarelli.
El 4 de Octubre del año 1975, Livorno, una ciudad situada en la
Toscana italiana, tierra fértil, hermosa, costera, de trabajadores y de
dificultades, veía nacer a Cristiano Lucarelli.
Livorno es una ciudad de costa,
una ciudad poblada por gente noble y
honesta, ese tipo de gente que tiene su vida en sus manos, el tipo de gente que
vive de su trabajo, y nunca lo suele tener fácil.
Lucarelli creció en Livorno. Jugaba de delantero centro, ese tipo de
delantero que se define como "goleador", que siempre está ahí, no era
ni el más ágil ni el más hábil, tampoco rápido, pero hacía goles. Complexión
fuerte, alto(1.88) de esa clase de jugadores que si no encuentra el lugar
dentro del área, se lo hace. Podía bajar a recibir y abrir a banda, descongestionar el fútbol a dos toques.
Cristiano Lucarelli, se mantuvo activo como futbolista, desde el año
1992, debutando con tan solo 17 añitos en el Cuoiopelli de Santa Croce sull´
Arno en la Serie D. Tras su debut, pasó por diferentes clubes , llegando a participar una temporada en el Valencia
C.F. Esta experiencia no resultó ser
demasiado grata, durante su estancia,
tuvo una grave lesión que le apartó de los terrenos de juego durante un largo
período de tiempo, logrando un solo tanto con el conjunto ché.
Lucarelli destacó sobre todo en las selecciones inferiores de la
Squadra Azurra. Así, participó de forma decisiva en la categoría sub-21 jugando
10 partidos y anotando igual número de goles, entre 1996 y 1997. Además, jugó
en los Juegos Atlanta y al año siguiente ganó los Juegos Mediterráneos con la
Sub-23.
Su debut en la Selección absoluta fue tardío, a los 29 años, cuando
fue convocado por Lippi para un amistoso contra Serbia y Montenegro. Parecía
que iba a ser el prototipo de jugador indiscutible en categorías inferiores,
pero que no acababa de encontrar su sitio con los mayores. Podríamos citar
nombres como Del Piero, Baggio, Inzhagi y no necesitamos decirles nada más..o
no era solo eso..
Siendo sub-21, en 1997, en un partido contra Moldavia, Lucarelli hizo
gol. Se levantó la camiseta..y se pudo ver el rostro del Che Guevara y un
mensaje revolucionario, al finalizar el partido se dirigió a una esquina, donde
estaban los aficionados del Livorno, y sin la camiseta de Italia, simplemente
con la que tenía la imagen del Ché, saltó y celebró con ellos. Lucarelli fue
vetado por la Federación Italiana, sutílemente claro, de esas cosas que nadie
ha oído decir, pero todos saben, Lucarelli no volvió a jugar con Italia, con la
absoluta en este caso, hasta los 29 años.
Livorno..ciudad de trabajadores, de gente noble y honesta, que en sus manos tiene su vida,
Lucarelli, un trabajador del fútbol, había heredado esa filosofía, ese
idealismo por el que tanta gente suspiraba, y con el que él había crecido, y
había creído. Rechazó una oferta de un millón de euros por temporada de la
Juventus, quería jugar en el Livorno. Y volvió a la Serie B, un idealista
incomprendido, ganando la mitad de lo que le habían ofrecido, y destinando
parte de ello para obras benéficas, un chico que siempre fue quien quiso ser,
que fue fiel a lo que era, y que vio más allá del dinero, porque la vida es de
la gente, no del dinero.. y como diría Allende, de viejos jóvenes.

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